Lo levantás y se suman
Elegís qué, cuándo y a quiénes les llega. Les aparece a tus amigos, y cada uno dice me sumo o paso. Vos ves quiénes van y cuántos lugares quedan.
Alguien levanta un plancito —un asado, unas birras, truco— le llega a su gente, y el resto dice me sumo o paso. De día o de noche.
Los videos son la App de verdad, grabada andando. Se bajan recién cuando los tocás.
Elegís qué, cuándo y a quiénes les llega. Les aparece a tus amigos, y cada uno dice me sumo o paso. Vos ves quiénes van y cuántos lugares quedan.
Cada plancito tiene su charla, y se te abre cuando te sumás. Quién trae el postre, a qué hora arrancan. El punto se apaga cuando la leíste.
Cuando alguien de los tuyos levanta un plancito, te llega el aviso y la tarjeta aparece sola. No hace falta refrescar nada.
Ves a tus amigos y cuándo anduvieron por última vez. Las solicitudes las aceptás o las rechazás, y a quien no querés cerca lo bloqueás.
Con el celu, y nada más.
Ponés tu número y te llega un código de seis dígitos por WhatsApp. Al sexto dígito entrás solo, sin apretar nada.
No hay usuario ni perfil público: nadie te encuentra buscándote por nombre. Tus amigos salen de tus contactos, y decidís vos si querés que la App los mire.